Secundaria, ayer y hoy

Ah, la secundaria. Esa etapa de la vida que llega exactamente en la pubertad, donde las hormonas están a todo lo que dan en nuestros cuerpecillos, lo que naturalmente provoca que empecemos a vivir, o tratar de vivir muchas experiencias de todo tipo, aunque con ciertas diferencias: mientras para los hombres todo consistía en ver porno a escondidas y estar jalándole el cuello al ganso, jugar videojuegos hasta quedar con los ojos como mariguano, emocionarnos con Dragon Ball Z o jugar futbol hasta sentir las piernas desafellecer, las mujeres tenían otro tipo de experiencias, no supe exactamente todas, pero por lo que pude percibir, muchas se peleaban por el amor de algún chamaco, hacían alianzas para “acabar” con alguna pobre alma que les cayera mal, unas tenían novios de bachiller evidentemente más grandes que ellas quienes les enseñaban “cosas” (sí, esas cosas), buscaban actividades extra-escolares aunque muchas veces adelantadas a su edad, etc.

Este tipo de situaciones naturalmente generaron broncas entre las chicas, de esos problemas entre mujeres que son digamos complicados de tratar: envidias, coraje, el que no se toleraran unas a las otras, el hacerse la vida imposible entre ellas, etc. Hubo chicas que incluso tuvieron broncas los primeros meses de primero de secundaria, y eso provocó que ya no se hablaran todo lo que duró la secundaria…
Los hombres, como todos ustedes sabrán, éramos (y somos) más prácticos y valemadres. Podíamos darnos incluso un tiro con otro cabrón y dejarnos de hablar a lo mucho una semana, para después andar echando desmadre otra vez, como si nada hubiera sucedido. Pero las mujeres no, y esto no lo puede negar nadie.

Total, que en mi etapa de secundaria hubo un chingo de situaciones, problemas y rencillas e incluso no me enteré de algunas ni fui parte de ellas porque no me gustaba serlo, yo solo quería jugar, sentirme super saiyajin y que las clases terminaran rápido. A pesar de eso, siempre he dicho que esos 3 años fueron una etapa de las mejores de mi vida, si los comparamos con la primaria, prepa y universidad.

Pasaron los años, y tuve poco contacto con mis ex compañeros, solo algunas llamadas cada vez menos frecuentes, uno que otro comentario de lo que había sido de la vida de los demás, y ya… Excepto con una ex compañerita con la que pasaron muchas cosas allá por 2008 (jejeje), pero luego ella se casó y se volvió esposa, madre y profesionista, y nos volvimos a alejar.

Y así estaban las cosas hasta apenas hace una semana. Todo comienza con un ex compañero que me manda mensaje en facebook (a quien por cierto, yo quería romperle la madre en segundo de secundaria y ya ni me acuerdo porqué, pero sería absurdo guardarle rencor y querer madrearlo ahora por un motivo que ni recuerdo). Después de los típicos “qué milagro” “¿cómo te ha ido?” “¿Qué es de tu vida?” etc., me dice que hay un grupo de whatsapp donde está él, otro vato y varias ex compañeras… Y yo procedo a pasarle mi número confiando en que todo iba a ser amor y paz. Menudo chasco me llevé.

Todo comenzó bien, éramos como 9 o 10 personas en ese grupo, la mayoría como ya dije, mujeres. Empezamos diciendo qué había sido de cada uno de nosotros, qué habíamos estudiado, si éramos casados o solteros, etc., pero algunas de esas muchachas que desde secundaria han tenido el complejo de señoras (el pretender que tienen una vida muy ocupada y que no tienen tiempo de tonterías como anime o juegos por ejemplo) y que de hecho ahora ya lo son, comenzaron a presumir su larga lista de estudios, preparación, títulos rimbombantes, logros obtenidos, metas a alcanzar, incluso una de ellas va a estudiar una maestría, etc. etc. etc. Otra empezó a presumir sus posesiones materiales y eso provocó la tirria de las demás, unas presumiendo las buenas calificaciones de sus hijos y otras la escuela de categoría donde estudian… Y así. Pero la presión que se hizo en una sola semana explotó cuando una compañerita confundió a dos de ellas, y esto generó un problema ocasionando que 4 de ellas se salieran del grupo e hicieran otro donde me metieron también.

Ahí me di cuenta que a pesar de tantos años que ya pasaron desde secundaria, estas chicas no logran resolver sus broncas, envidias y situaciones embarazosas desde hace años, lo sé porque los problemas se dieron exactamente entre las mismas chicas que salieron en pedos en secundaria. La diferencia es que ahora ya son señoras, unas hasta con 4 hijos ya, y ni así han madurado lo suficiente como para dejar todas esas pendejadas de pubertos atrás y tratar de convivir bien y en armonía.

¿Qué hecho yo en esos dos grupitos de whatsapp? Solamente reprehender a algunas de ellas precisamente por esto, el no poder superar esos problemas secundarianos. Pero la verdad, ni me interesan sus títulos, ni sus posesiones, ni sus hijos, ni sus metas, ni mucho menos sus problemas personales entre ellas, por lo que ya cada vez participo menos en ambos grupos e incluso los he silenciado.

Ah, pero el inmaduro soy yo porque en mis ratos libres soy músico, no me he casado ni tengo hijos y me sigue gustando Dragon Ball como cuando tenía 13 años…

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