“Qué lejos estoy del suelo donde he nacido…”

Habemos gente que nos auto-exiliamos emigramos a otro país por diversos motivos, desde los que buscan una vida mejor, otros que quieren progresar más rápido de lo que lo harían en su tierra, los que huyen por algo malo que han cometido, los que escapan de la delincuencia de sus países,  los que venimos a darle una vuelta a nuestros padres y decidimos quedarnos un tiempo aquí para verlos mientras aprovechamos para trabajar y ganar algún dinero superior al peso (mexicano), etc. Hay muchas razones, y mucha de esa gente es  feliz y/o se siente cómoda y realizada haciendo su vida en otra nación, lo cual es entendible porque posiblemente en sus lugares de origen no hubieran podido lograr lo que logran por ejemplo en Estados Unidos, Canadá, o algún país europeo con buena economía y ofertas de trabajo nada despreciables.

Yo no me siento cómodo.

Es cierto que Estados Unidos (donde actualmente vivo) es un país bonito, de primer nivel, y que se gana un poco mejor que en la mayoría de trabajos que en México. También es cierto que los niveles de delincuencia son mínimos (bueno, al menos así es en donde vivo, no puedo decir lo mismo de Los Angeles o Detroit, por ejemplo), que uno puede andar en la calle con su celular, sin miedo a que salga un Brayan o un Kevin quienes con navaja en mano te despojen de él, tus demás pertenencias y dinero que tanto trabajo costó ganarte, o que una banda de ojetes te secuestre y te saquen hasta lo que no tienes, o peor aún, que te maten y vayan a tirar tu cuerpo a un terreno baldío o a un lugar fuera del estado. Un lugar donde hay cierto orden en las carreteras y en las calles y algo de respeto a la policía, en vez de temerles y que por ejemplo, si tienes coche, no vivas con el temor de que te paren por cualquier pendejada y te saquen mordida o te remitan al corralón…

Y podría seguir citando las ventajas del país de las barras y las estrellas sobre el mío, pero no. A pesar de todos esos puntos a favor, hay algo que a nosotros los que emigramos adultos nos conecta por siempre a nuestro país de origen, no importando lo jodido que esté. Le preguntaba varias personas que también viven fuera de México si les pasaba eso de extrañar lugares de su país estando en otro, y una de ellas me dio una respuesta interesante, me decía que sí pero más que nada por la gente que estuvo en momentos clave, y creo que esa es la razón por la cual anhelo tanto México: las personas. Nada hubiera sido igual sin ellas, léase familia (primos, tíos, abuelos, etc.), amigos, socios, coworkers, mascotas, hasta ex-novias en su momento. Eso, combinado con los lugares tan chingones que hay allá, hacen tener mis mejores recuerdos y por lo consiguiente, nostalgia y anhelación por volver.

Alguien podría preguntar: “¿y por qué no haces nuevas amistades en donde estás ahora o te consigues novia?” Sí, es posible, pero no es lo mismo. Es chingon aprender sobre otras culturas conociendo gente nueva, pero a la larga te das cuenta que tienes muy poco en común con ellos.
Por poner un ejemplo: tengo una coworker gringa estadounidense. Es preciosa, típica chica norteamericana, piel blanca, ojos verdes, no habla nada de español, y no puedo negar que me gusta tanto por su cara, su cuerpo (cuerpazo, diría yo) y sobretodo su forma tan amable de tratar a las personas. Se vé que es una chica noble, tranquila pero que busca su progreso y desarollo personal y profesional. Tiene novio (lógicamente), lo cual no me permite accionar y ni pensar en intentarlo, y creo que yo no le llamo la atención de esa forma, así que no sucede absolutamente nada más que una simple relación laboral. Pero, ¿y si hubiera atracción de ambas partes?
Supongamos que nos hacemos novios, ese noviazgo progresa y se convierte en matrimonio. ¿Seríamos capaces de coexistir con nuestras costumbres tan diferentes? Empezando por la comida. Soy criado al estilo tradicional de la familia mexicana: guisados caseros, tortillas de maiz, aguas de sabores que ellos, los gringos, no conocen. ¿Cuales son las costumbres culinarias de ella? A ciencia cierta no sé, la he visto comer ensaladas, pizza, etc. pero dudo que le vaya a gustar un molito verde de res bien picoso o una torta de milaneza. O tal vez estoy prejuzgando y no apelo a su disposición, si es que la tiene, de aprender cosas de otra cultura y adaptarse a ella, pero si soy honesto, dudo que quisiera hacerlo. Y ya ni digo “cocinar” porque una vez me la hicieron de pedo cuando dije que una chica debería saber cocinar rico, no me bajaron de machista y ya saben, en estos tiempos todos se ofenden por todo y hay que procurar ser políticamente correctos…

El punto es que sería un choque de culturas bastante fuerte, y no digo que sea imposible porque claro que hay matrimonios de latinos con estadounidenses que han progresado, pero definitivamente consiste en superar muchas barreras (empezando por el idioma) y tener mucha, pero mucha disposición a adaptarse a otra cultura y suprimir algunos aspectos de la propia. No descarto que eso podría sucederme, no con mi coworker (puff, ya quisiera, me rayaría como zebra LOL) pero honestamente lo veo complicado.

Está también la opción de estar con alguien también originaria de México y que de igual forma haya emigrado ya grande, pero me he llevado decepción tras decepción. Hay muchas chicas que sólo quieren embarazarse para que el gobierno les ayude con el apoyo económico que existe aquí por ser madres solteras o de escasos recursos (supuestamente) y no trabajar, entre más hijos, más dinero; otras que por progresar y tener un buen trabajo, un carro y hasta un departamento ya se sienten las últimas coca-colas del planeta y que no cualquier mortal las merece. Unas más que sólo están buscando estar con gringos, o latinos nacidos aquí, o ciudadanos norteamericanos sea cual sea su origen, para que puedan arreglarles la residencia más rápido (dato: no soy ciudadano, apenas estoy tramitando mi residencia), por puro interés, pues. Y las de origen mexicano nacidas aquí ni se diga,  por lo general no quieren hablar español a pesar de que deberían hacerlo, y no desean estar con nadie que no sea también nacido aquí.
Y no, antes de que se me lance alguna feminista, nunca dije que todas las mujeres aquí son así (por si lo malinterpretan), es solo que a mí me ha tocado conocer a ese tipo de chicas y he salido con un algunas de ellas, y las cosas no pasaron más allá de una simple cita o dos. No he tenido la suerte de encontrar alguien que cumpla mis estándares, y esto de “estándares” para nada significa que sea exigente o busque alguien perfecta, más bien me refiero a las características que busco en una chica.

Lo de los amigos es otra historia, tengo algunos, y nos llevamos digamos bien… No puedo quejarme, no tanto; por ahora frecuendo a algunos de ellos, con quienes por cierto he formado una banda  (de rock, no de secuestradores LOL) más que nada como hobby, y aún así han salido algunas broncas por malos entendidos pero no han pasado a mayores (hablaré de esto en otro post).

Entonces, concluyo que sí, por eso extraño México, por la gente. Dirán lo que quieran, que los mexicanos somos mamones, habladores, creídos, flojos, envidiosos… Agreguen todos los calificativos denigrantes que ustedes quieran. Pero en México siempre he sentido más calidez humana que aquí. Nuestro país también es bonito, empero, no soy chairo pero creo que sí debemos reconocer que ha sido muy mal gobernado por gente que no sabe hacer otra cosa más que engañar, robar y maquillar resultados raquíticos, que si fueran realmente buenos políticos y se dedicaran a trabajar y no estar chingando nada más, veríamos calles más limpias y mejor construídas, iluminadas, con orden. Que si tuviéramos una polícia eficaz, no corrupta y que siguiera un plan de seguridad real, no tendríamos que temerle a los Kevins y los Brayans y no habría tantos secuestros y desapariciones de personas. Que si las empresas no fueran unas culeras que sólo quieren exprimir a su personal pagándoles sueldos de risa, muchas personas que no tuvieron oportunidad de estudiar, o que estudiaron pero no tuvieron palancas para estar en puestos de gobierno o recomendados en grandes empresas no tendrían la necesidad de emigrar. Ya sé, “el cambio está en uno mismo” y sí, habemos los que tratamos de hacer bien las cosas, lamentablemente por cada uno de nosotros salen cinco o más que buscan el camino fácil y se dedican a delinquir, desde robar “poquito” hasta desfalcar, o simplemente no les interesa para nada su nación y prefieren hacer otras cosas para puro beneficio personal, no importando que para eso, chinguen a otros. Y esta crítica puede ser contradictoria con lo que dije de encontrar más calidez humana en México, pero al menos, en la familia que crecí y en el círculo que me desarrollé, pese a que tengo algunos familiares medio malandrines, hay gente cálida como amigos y familiares con los que pasé buenos momentos, y espero que dichos momentos vuelvan algún día, ya no de la misma forma que antes, eso sería imposible, pero al menos que volvamos a pasarla bien.

Y todavía espero que las cosas se compogan aunque sea un poco en México, ya no digamos ser un país de primer mundo porque eso se antoja muy difícil, pero al menos conseguir un poco de estabilidad y bajarle dos rayitas a tantos problemas que aquejan a nuestro país.

Después de todo, soy mexicano, y el tiempo dirá si mis raíces son lo suficientemente largas como para volver. Pero de entrada, yo quiero volver.

 

 

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