Reencontrándonos

Es lógico que varios de ustedes, amigos de Twitter, llegarán aquí por darle click al enlace que he compartido vía tweet. Lo que muchos no saben es que también, como algunos de ustedes, fui blogger. Le daba duro (a una ex y al blog LOL) allá por 2006, aunque realmente empecé desde 2003, me tocó todavía usar Blogdrive. Hasta por 2009/2010 empecé a bajar de intensidad en los posts, para después terminar por abandonar mi blog casi por completo. Personajes como @kwz o @diablorama eran de mis lectores más asiduos, y yo de ellos, porque nos queríamos mútuamente (no homo), aunque a diferencia de ellos que dejaron sus blogs abiertos al público e incluso siguen posteando cosas, yo lo hice privado. Sí, por si se lo preguntan, mi sitio es caifan.wordpress.com, pero no, no pueden verlo, y no es porque me las dé de muy importante o me esté portando como un douchebag, la verdad lo tengo así porque hay posts muy personales y quiero evitar que gente indeseable los lea y luego use esa información para estar jodiendo la existencia.

Bueno, siendo ese el caso, mi blog permanecerá cerrado, pero este sí es público, aunque como ya se habrán dado cuenta, vengo a postear cada 1 o 2 años (LOL); en esta ocasión no traigo tema nuevo, más bien viajaré al pasado un poco y traeré un post de esos que solía publicar precisamente en caifan.wordpress.com, de esos que considero que sí son aptos para ser públicos. De hecho estaré re-posteando a manera de viaje al pasado para recordar viejos tiempos tanto yo como mis amiguitos bloggers, y para que gente nueva en mi vida conozca un poco más del Caifan de antaño.

Comenzamos. Este post es de hace poco más de 10 años, en Puebla Pue., México.

Me ha dado últimamente por volver a ser un completo desmadroso. Por ejemplo, en el trabajo todo lo tomo a la ligera, llego a veces 10 o 15 minutos tarde, en vez de ir con buena presentación voy de mezclilla y peinado con los pelos parados, proceso alarmas de robo como falsas, le hago ‘cremas’ a la cámara, me pongo a charlar con las operadoras de la poli y me las vacilo por teléfono (a pesar de que graban todas las llamadas), hago que Miguel baje por los chescos, me cuelo a internet, me chingo lo que esté en el refri sea de quien sea, tardo 20 minutos en el baño, salgo a comprar sabiendo que está prohibído salir, etc…

Y me gusta ser así. Me estaba volviendo demasiado decente, preocupado por todo, metodista, pero sin duda eso no era lo mío. Creo que ver a Daniel y su desmadre personalizado me inspiró para volver a ser como antes. Y no sé si sea patético lo que diré, pero hasta cierto punto me siento orgulloso de como soy. Es que he descubierto que si tomas todo con mucha preocupación y tratas de ser lo más ordenado posible, solamente lograrás estresarte más de la cuenta y como consecuencia vas a amargarte y/o deprimirte, y sinceramente, ¡qué hueva!

Ya no he estudiado tanto para el exámen de admisión, mi recámara es un desastre total habiendo ropa sucia tirada por todos lados, botellas vacías de refresco adornan el suelo, me desvelo nada más por ocio, y pronto volveré a escuchar música a todo volumen ya que me voy a comprar un amplificador para la Mac, así nada más pongo el iTunes y ya chingué. Tenía un modular, pero lo vendí…

Ahora sí puedo decir plenamente que estoy de regreso.

 

Bueno, para entrar un poco en contexto: había ingresado recientemente a un trabajo como operador de monitoreo de alarmas privadas, el trabajo era mal pagado aunque los horarios de la mañana y la tarde no estaban mal (tenía que rolar turnos), pero el de la noche era realmente desastroso. Teníamos que estar en constante comunicación con los dueños de los negocios que tenían dichas alarmas instaladas, y con la policía, de ahí lo del vacile con las operadoras. Al principio me ilusioné un poco con crecer ahí digamos de forma laboral, de ahí en que me empezara a esforzar por hacer las cosas muy bien y a la vez dar una buena imagen, pero luego todo se vino abajo al haber actitudes pendejas y hasta complots de gente que no debería hacer complots, por decirlo así (para que se entienda: complot entre supervisor-trabajador longevo para presionar a los nuevos). Es por eso que empecé de nuevo con mi actitud despreocupada, valemadrera y hasta rebelde. A esa edad creo que me podía dar ese lujo. No duré mucho antes de que me despidieran, en parte yo mismo propicié eso con dicha actitud.
El tal Daniel era uno de mis coworkers, y era el desmadre en persona, además de tener una greña enorme y ser metalero.

Sobre lo del examen de admisión, efectivamente pensaba retomar mis estudios ese año pero al final, por causas de tiempo, dinero y esfuerzo (y hasta valemadrismo) no lo hice hasta el año siguiente.

Y sí, quien me conozca en Twitter dirá “¿¿una mac?? como, si tú eres enemigo de Apple…” bueno, no siempre fue así. En esos años todavía creía en los reyes magos y pensaba que las Macs eran lo máximo. Efectivamente, estaba equivocado.

Bueno, repito, esto fue escrito hace 10 años, donde era muy joven, inmaduro e inexperto. Creo que sigo siendo las dos últimas, joven también pero cada vez menos.

Los comentarios (posiblemente usted lector se reconozca en uno de ellos):

Screenshot from 2016-07-18 20-53-19

 

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